martes, 30 de julio de 2013

Un avance para los científicos, una esperanza para nuestros chicos.



Durante la segunda mitad del siglo XX, surge una práctica quirúrgica que revolucionó al mundo de la medicina y sorprendió a todos los seres humanos, hasta convertirse en una actividad cotidiana en cada uno de los hospitales de nuestro planeta. Surge el trasplante de órganos.

Un siglo antes de este maravilloso alcance, el médico Ignacio Semmelweis, instauraba la antisepsia, hecho que marcó evolutivamente el trabajo de los profesionales de la salud y que daba origen a la seguidilla de avances que salvarían la vida a millones y millones de personas.

Sin embargo, el avance de las técnicas quirúrgicas, la creación de cuidados intensivos, el desarrollo de fármacos de alto potencial y el perfeccionamiento diario de nuevas y mejores técnicas para llevar a cabo los trasplantes; no son suficientes.

A mediados de 1994, en el Hospital de Pediatría "Prof. Dr. Juan P. Garrahan", Horacio Vogelfang,  incorporó el primer ¨Banco de Homoinjertos¨ en nuestro país.

El cirujano cardiovascular y Jefe de Transplante cardíaco del Hospital; estudió en Canadá técnicas avanzadas sobre la conservación de porciones de corazón que son donados pero que no sirven para ser trasplantados en su totalidad (válvulas cardíacas criopreservadas).

Las técnicas se basan en la extracción de válvulas y arterias; y su preparación y congelamiento para ser utilizadas luego en cirugías para la corrección de cardiopatías congénitas.
Pero estas técnicas novedosas, a veces no son suficientes. 

Existen numerosos casos en los que los niños necesitan realmente del trasplante cardíaco. Por ese motivo, el Hospital Garrahan y su grupo de profesionales emprendió un nuevo desafío, lograr el primer programa estable y permanente de trasplante cardíaco infantil en un hospital público, para que todos puedan tener acceso a tan sofisticado tratamiento. En el año 2000, se realizó el primer trasplante del programa.

En la actualidad, el Hospital cuenta con un protocolo de espera,  corazones artificiales con los que pueden mantener con vida durante meses a niños que esperan un corazón para seguir viviendo. Este ¨corazón de fantasía¨. es un dispositivo de asistencia circulatoria mecánica que sirve para reemplazar total o parcialmente el trabajo de un corazón gravemente enfermo, ya sea de forma aguda o crónica. El objetivo de su utilización es mejorar la función circulatoria y asegurar el aporte de sangre y oxígeno al resto de los órganos vitales (cerebro, riñones, hígado, etc.) Un paciente estabilizado puede entonces esperar por la recuperación de su propio corazón, esperar por un trasplante cardíaco o incluso continuar el resto de su vida con un corazón artificial.

Existen muchos tipos de corazones artificiales, con características y funciones diferentes. Por esta razón los equipos de profesionales deben entrenarse e instruirse sobre los avances tecnológicos con los que estos dispositivos cuentan; logrando de esta forma decidir de manera correcta que tipo de corazón artificial es el indicado para cada paciente en espera. 

En Argentina, el INCUCAI cuenta con un Sistema Nacional de información de procuración y trasplante (SINTRA) este es un sistema informático para la administración, gestión, fiscalización y consulta de las actividades de procuración y trasplante de órganos, tejidos y células en el ámbito nacional. 
El SINTRA, es entonces un sistema de información con escalones jurisdiccionales y regionales, integrados nacionalmente. Permiten el registro en tiempo real de la actividad, la gestión de pacientes en diálisis, listas de espera y asignación de órganos y tejidos con fines de implante en nuestro país; con el fin de permitir el monitoreo y evaluación permanente, así como también ofrecer a la sociedad la garantía de transparencia en las actividades que se realizan.
La disponibilidad de tecnologías de procesamiento de información y comunicación brinda las herramientas necesarias para convertir los sistemas actuales, fragmentados, centralizados y vulnerables, en nuevos sistemas capaces de responder a las nuevas necesidades de desarrollo.



A continuación, comparto con ustedes la participación de Horacio Vogelfang,  en las charlas de TEDx Río de La Plata. 

"Hay algo que sucede en todas las intervenciones que hicimos, y que va mucho más allá de un simple acto médico. Hay un momento crucial, y mágico a la vez, y es cuando colocamos el corazón en el pecho, a la espera de que lata. Porque puede suceder que, haciendo el mismo procedimiento cada vez, los corazones no latan; ése es el riesgo mayor en este tipo de operaciones. A la conexión que se genera en esos segundos con el equipo yo la llamo Dios."






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